FASES DE DESARROLLO

Profesionalmente, es habitual catalogar el estadio de la enfermedad de Alzheimer en función de la Escala de Deterioro Global de Reisberg (GDS), que expresa un continuo en siete fases pero popularmente se habla de tres fases de evolución de la enfermedad:

 

Fase inicial o leve

Aparecen pequeños problemas de memoria, concentración y atención, que se hacen evidentes cuando se necesita llevar a cabo tareas complejas que se presentan en la vida cotidiana. En cuanto al estado de ánimo, son frecuentes los cambios de humor, sobre todo tristeza, irritación o ansiedad. Es común que las personas afectadas, en fase leve, nieguen estos déficits.

 

Fase media o moderada.

Los déficits se hacen más evidentes, encontrándose muchas veces desorientado temporal y espacialmente. El lenguaje se empobrece, apareciendo problemas de comprensión y expresión, así la dificultad para encontrar las palabras va en aumento. Requiere asistencia para su cuidado personal. Pueden aparecer problemas de comportamiento, como suspicacia, ideas delirantes, alteraciones del sueño, agitación, etc. Esta última es la más estresante, manifestándose con momentos de inquietud con la necesidad de deambular constantemente. En algunos momentos pueden mostrarse agresivos por falta de comprensión de diferentes situaciones.

 

Fase final o severa

La persona afectada necesita cuidados continuos, está completamente desorientada y la memoria y el resto de funciones cognitivas están seriamente dañadas. El lenguaje se reduce cada vez más, pudiendo llegar al mutismo. Se produce una pérdida total del control de esfínteres. A nivel motor, el deterioro es absoluto.